El papel del Yodo en la alimentación

El yodo es un micronutriente clave para la producción de hormonas tiroideas, las cuales juegan en papel esencial en la regulación de muchos procesos corporales. Cualquier alteración en la producción de estas hormonas puede producir hipo o hipertiroidismo, dos entidades que afectan el metabolismo.

Luego hablaremos sobre ello, ahora nos centraremos en el yodo. Este elemento no puede ser producido por el propio cuerpo, por ende, debemos aportarlo a través de los alimentos.

El yodo ingerido por vía oral se absorbe en el tubo digestivo y pasa hasta la sangre. Si bien la mayor parte se excreta vía renal, en condiciones normales una pequeña parte pasa a la glándula tiroides y es utilizada para la síntesis de hormonas tiroideas.

Por ende, de su correcto aporte por medio de la dieta dependerá que la tiroides pueda regular correctamente las funciones metabólicas en las que está implicada. Entre ellas podemos mencionar: la utilización de los nutrientes; el crecimiento y desarrollo de los tejidos (por ejemplo, el cerebro); o la regulación de la temperatura corporal.

Funciones del yodo

Como ya sabes, necesitamos del aporte de yodo para que nuestra glándula tiroides pueda producir correctamente la cantidad de hormonas necesarias. Con el yodo aportado por medio de los alimentos, la glándula produce dos hormonas: la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4). Luego, las almacena dentro de la glándula y las libera a medida que el cuerpo las necesita.

Estas hormonas tiroideas afectan todas y cada una de las células y órganos de nuestro cuerpo. Entre otras cosas, regulan el peso y la temperatura corporal; aceleran o desaceleran el ritmo cardíaco y participan de la contracción muscular; influyen en la velocidad a la que los alimentos atraviesan el tubo digestivo y más.

Dicho de otro modo, las hormonas tiroideas participan en prácticamente todas las funciones corporales, por ende, el aporte adecuado de yodo es fundamental.

Fuentes alimenticias: sal yodada y otros alimentos

Como ya sabes, la carencia de yodo puede afectar significativamente el funcionamiento normal de la glándula tiroidea. Lamentablemente, no existen muchas fuentes alimenticias de yodo, por lo que debemos asegurarnos de que los alimentos que son ricos en él no falten en nuestra dieta.

El yodo está presente de manera natural en el suelo y en el agua de mar, por ende, de allí provienen las principales fuentes alimenticias. Por otro lado, la cantidad de yodo presente en los alimentos también varía en las diferentes regiones del mundo, según las condiciones de los suelos. Por esta razón, el contenido de yodo en los vegetales dependerá de la cantidad de este mineral que tenga el suelo y el agua con la que fueron cultivados.

En este sentido, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ha dicho que para prevenir la deficiencia de yodo es necesario su consumo en cantidades adecuadas y de forma mantenida y continuada. Una de las formas de lograr esto es mediante la yodación de la sal (es decir, la adición de yodo a la sal de mesa), lo cual es seguro y eficaz.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también recomienda la yodación de la sal. El porqué de la recomendación se basa en que, la sal es un alimento al que fácilmente puede acceder la población.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que el yodo permanece en el paquete de sal por un período de 5 meses, como máximo. Por ende, si queremos aprovechar la sal para obtener yodo necesitamos consumirla antes de ese tiempo. Además, poco más de la mitad del aporte puede perderse durante los procesos de cocción de los alimentos.

¿Qué otros alimentos son ricos en yodo?

Entonces, decimos que la sal yodada es la principal fuente alimenticia de yodo, aunque no debe ser la única. Los pescados y mariscos, por ejemplo, aportan yodo forma natural, además de traer incontables beneficios para la salud. El atún, el bacalao, el abadejo, el róbalo y la perca son buenas fuentes de yodo.

También son excelentes fuentes de yodo las algas marinas (especialmente las algas nori, kombu, la espirulina, y la chlorella), las cuales aportan grandes concentraciones de este micromineral en pequeñas cantidades. Con solo una pequeña dosis de algas las necesidades diarias de yodo están cubiertas. Tan es así que cuando existe hipertiroidismo, es necesario evaluar la conveniencia del consumo de algas.

Otra manera de regular el funcionamiento de la tiroides es reduciendo el consumo de alimentos procesados y refinados, gluten y soja. Por su parte, han demostrado ser beneficiosos para la tiroides las pipas de calabaza, el aguacate, los vegetales de hoja verde, las zanahorias, el aceite de oliva y de coco extra virgen, la sal marina, las almendras, entre otros.

Otro buen recurso es la maca peruana, una planta andina que actúa como regulador hormonal, siempre y cuando se consuma de forma adecuada. La puedes incluir en postres, batidos, leches vegetales, aliños para ensaladas y más.

¿Qué pasa cuando el consumo no es suficiente?

En ocasiones, la tiroides sufre un agrandamiento anormal conocido como bocio, que indica que la glándula posee dificultades para crear hormonas tiroideas (hipotiroidismo), o bien, que las produce en exceso (hipertiroidismo). Habitualmente, el bocio causa hinchazón en el cuello, dificultad para tragar, ronquera o sensación tirante en la garganta.

Si bien la causa de esto puede deberse a diferentes síndromes o darse en situaciones biológicas especiales, como el embarazo, la causa principal del bocio es la carencia de yodo. Esto se ve principalmente en los países en vías en desarrollo y en las personas que viven lejos del mar, que a menudo presentan deficiencia de yodo y padecen bocio cuando la tiroides se agranda en su intento de producir más hormonas.

A su vez, el riesgo de sufrir bocio aumenta con la edad, siendo más frecuente a partir de los 40 años. Además, el sexo femenino es más propenso a padecer trastornos en la tiroides y bocio, especialmente durante la menopausia y el embarazo.

El hipotiroidismo se asocia a síntomas como aumento de peso, debilidad, cansancio o somnolencia. En el caso de las mujeres embarazadas, las consecuencias pueden ser mayores. En este sentido, la OMS manifiesta que la carencia de yodo durante el embarazo puede alterar el desarrollo psicomotor de los niños pequeños, producir malformaciones congénitas, hipoacusia, retraso en el crecimiento, entre otras cosas.

Por su parte, el hipertiroidismo produce debilidad, insomnio, fatiga y palpitaciones.

Para diagnosticar la deficiencia de yo­do existen dos formas: mediante pal­pa­ción de la glán­du­la ti­roi­des o por exa­men de sangre. La palpación de­tec­ta el grado o eta­pa de bo­cio que presen­ta la per­so­na, ya que la glándula puede estar pe­que­ña, me­dia­na o gran­de, dependiendo la mag­ni­tud de la de­fi­cien­cia de yo­do.

Por su parte, el análisis de sangre puede arrojar a la luz una concentración baja de hormonas tiroideas (T3 y T4) o una concentración alta de hormona estimulante de tiroides (TSH).

¿Cuál es el requerimiento de yodo?

Como sucede con todos los nutrientes de la dieta, la cantidad diaria recomendada varía con la edad y el género principalmente, aunque hay otros factores que también puede intervenir.

Sin embargo, en líneas generales la recomendación es de 100-150 microgramos diarios de yodo para adultos por día. Por su parte, los niños en edad escolar necesitan consumir una cantidad superior a 150 microgramos diarios para cubrir sus requerimientos.

En el caso de las mujeres embarazadas, los profesionales recomiendan aumentar el consumo en un 50%. Es decir, deben ingerir unos 250 microgramos diarios. Esto es fundamental, especialmente en el primer trimestre del embarazo, para permitir el correcto desarrollo de los órganos del feto, especialmente del cerebro.

Esto debe mantenerse durante el período de lactancia, puesto que se recomienda que la leche materna sea el primer y único alimento que el bebé consuma en sus primeros 6 meses de vida.

Con respecto a la suplementación, se ha demostrado que no es necesario que las personas que viven en países desarrollados consuman suplementos de yodo. Incluso, los expertos advierten que cuando la causa del hipotiroidismo no es por deficiencia de yodo, aumentar su consumo por medio de los alimentos no beneficiará el desarrollo del hipotiroidismo.

¿Qué pasa con los veganos?

A diferencia de los omnívoros, los veganos presentan un mayor riesgo de sufrir una deficiencia de yodo. En este sentido, debe considerarse la posibilidad de tomar una suplementación.

Ahora que sabes que el yodo es un mineral esencial para el metabolismo querrás incluirlo en tu dieta y cuidar su consumo. La glándula tiroidea es una de las más importantes del cuerpo humano, y de ella dependen muchas de las funciones de nuestro cuerpo. Por ende, para gozar de un óptimo funcionamiento de la tiroides es fundamental la ingesta de yodo.


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Victoria es licenciada en Nutrición, formada en obesidad y trastornos alimentarios, con más de 6 años de ejercicio profesional. Su pasión por la lectura y la escritura, la llevaron a entregar sus conocimientos para el servicio y la buena salud de las personas.

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